Cuando de comunicación se trata, es muy importante lograr fluidez con un vocabulario apropiado, pero la comunicación implica además aquello que mostramos, cómo nos mostramos y cómo nos expresamos con el cuerpo.
Solo enseñar oratoria, no alcanza para una comunicación efectiva y eficaz en tiempos donde la atención es corta y la primera impresión es lo que importa.
A mis alumnos, les enseño sobre...
Cuando de comunicación se trata, es muy importante lograr fluidez con un vocabulario apropiado, pero la comunicación implica además aquello que mostramos, cómo nos mostramos y cómo nos expresamos con el cuerpo.
Solo enseñar oratoria, no alcanza para una comunicación efectiva y eficaz en tiempos donde la atención es corta y la primera impresión es lo que importa.
A mis alumnos, les enseño sobre oratoria un qué decir correcto, elocuente, pero además trabajamos la presentación escrita, y aquello que expresamos aún cuando no hemos dicho nada.
Lo que usamos, nuestra forma de estar presentes ante un otro, no se trata de fingir o trabajar una comunicación forzada, trabajamos la comunicación desde el sistema nervioso, porque la voz, los movimientos y los pensamientos están unidos y son en momentos de tensión cuando su regulación es la clave.
Por ultimo, las clases incluyen la toma de consciencia de aquello que usamos, sí aquello que nos ponemos para decir lo que queremos decir y cómo eso que usamos se convierte en un pilar de comunicación interna (para uno mismo) y externa (hacia quien nos escuchan).
Mucho más que comunicar, en cada clase descubrimos que nuestra comunicación comienza en nuestro conocimiento personal. Pero para ello, es necesario obtener primero las herramientas teóricas necesarias.
Comunicar es lograr unir aquello que sé, con la forma correcta de expresarlo en distintos ámbitos y lograr ser entendido, pero por sobre todo, recordado. Dejar huellas en el inconsciente de las personas es lo que marca a diferencia entre quienes comunican.
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